Con ocasión del centenario del nacimiento de Felisberto Hernández, músico,
compositor y escritor, entre tantos otras personificaciones que asumió en tanto
intelectual inquieto e inquietante, tenemos el privilegio de compartir con Carlos Maggi
esta instancia de evocación de un montevideano ilustre y destacado.
Pertinente evocación por cuanto la prosa de Felisberto es en un mismo momento
entrañablemente montevideana y a la vez universal, es sin duda propia de su tiempo y
sin embargo sigue siendo inquietantemente contemporánea. Se la ha caracterizado como
"fantástica" aunque trasciende largamente esa calificación o clasificación y se siente
incómoda en ella. Esto es así porque Felisberto fue, ante todo, un insólito y destacado
exponente de una generación que parece haberse anticipado a manifestaciones,
tendencias que en el arte y en la literatura de nuestro continente habrían de expresarse,
con singular potencia, años después.
Ello le ha valido el universal reconocimiento que recogió y que, creemos, es
responsabilidad nuestra jerarquizar, en tanto montevideanos y uruguayos de hoy.
La identidad nacional, pero por sobre todo la identidad montevideana se construye con
variados aportes que conforman un complejo mosaico al cual el propio Felisberto se
ocupó de aportar de modo significativo, aunque quizás, no fuera el mismo, plenamente
conciente de su trascendente legado.
El relato, la invención de escenarios y de personajes, la pintura de climas y ambientes,
todo ello refiere a un Montevideo que fue, que pudo haber sido, que sigue siendo, o en
todo caso que algún día puede llegar a ser.
Si se me permite cierta irreverente comparación, diré que la arquitectura de los textos de
Felisberto es tan indudablemente montevideana como la propia arquitectura renovadora
que en los mismos tiempos que Felisberto escribía, se estaba levantando en esta propia ciudad.
Ese diálogo no siempre explícito pero siempre presente, entre textos y arquitectura,
entre construcción literaria y construcción - o reconstrucción - de un entorno urbano
constituye una de las particularidades con que se ha enriquecido el potencial creativo y
equipaje cultural que como sociedad urbana poseemos.
En estos días en que se han multiplicado las actividades que procuran evidenciar,
valorizar, proteger y disfrutar a nuestro patrimonio, es particularmente oportuno el
recurso de la memoria para volver a Felisberto y encontrar, en él rasgos de nuestra
propia esencia, sentirnos expresados en su creación, y, ¿porqué no?, parte de la misma.
Muestra Aniversario Felisberto Hernández
Lunes 30 de Setiembre, 2002
Atrio IMM