Felisberto Hernández
Comentarios y aclaraciones de José Pedro Díaz
(De: J.P. Díaz: Felisberto Hernández. El espectáculo imaginario, I. Montevideo, Arca, 1991)

Nació en Atahualpa1 (Montevideo) el 20 de octubre de 1902.- A los cuatro años y medio fue a la escuela, en el Cerro2. A los n[u]eve empezó a estudiar piano3 (3). A los doce ingresó a la escuela Artigas de 3o gdo., donde conoció, entre otros maestro(s), a José Pedro Bellán4, quien influyó en su vida artística. En esa época ingresó a los “Vanguardias de la Patria”5, institución similar a los Boy Scout, recorriendo ciudades y pu[e]blos del interior y participando, con números de piano, en veladas y otros actos.- A los catorce años cruzó la Cordillera de los Andes a pie con tres compañeros más de esa misma institución: uno de ellos fue su primer editor.6 - En ese mismo año empezó a tocar en los cines, tarea que realizó durante diez años.7
En ese período estudió intensamente el piano, hasta 10 y 12 horas diarias, participó en conciertos y dio algunos, solo, por radiotelefonía.8 - Alrededor de 1920 conoció a Colling, con quien estudió armonía y composición. - En 1925 tomó algunas clases de piano con Guillermo Kolischer, pero la mayor parte de sus estudios los hizo solo.9
A los veintidós años escribió sus primeros trozos literarios, FULANO DE TAL, y recibió las primeras opiniones de Vaz Ferreira: "Tal vez no haya en el mundo diez personas a las cuales les resulte interesante y yome consdiero una de las diez”. Este y otros juicios fueron publicados en “El Ideal” con el título “Felisberto Hernández visto por él mismo y por Vaz Ferreira” el 14 de febrero de 1929.10
También figuran en la revista de AGADU Nº 18 de enero a julio de 1943; y el “La Nación” de Buenos Aires, el 15 de julio de 1947.11
1925.- FULANO DE TAL.- Editor: José Rodrígue< Riet, Montevideo.- También apareció en el Almanaque del Banco de Seguros12 en el año 1958.- Crítica en El Día, el 12 de oct. de 1925.
1926.- Hace su primera preentacion, en un teatro, como pianista enla ciudad de Mercedes.13
1927. – La Asociación de Pianistas le patrocina su primer concierto en Montevideo, en el Teatro Albéniz.14
1928. – Da su segundo concierto en el mismo local, que entonces era la “Casa de Arte” subvencionada por el Ministerio de Instrucción Pública. En todos estos concienos obtiene una critica unánime que
el pianista juzga “demasiado generosa”.15
1929.- En el Neptuno Bar, del Puerto, se hace una fiesta de los artistas en su honor.- La primera firma del álbum es la de José Pedro Bellán y Ombú Cura (Américo Agorio) "dirije la orquesta de los epitafios" dice Basso Maglio en "Tinta China".16
1929.- LIBRO SIN TAPAS.- Editado en Rocha en la Imprenta de "La Palabra", la cual fue publicando antes todos los cuentos de ese libro para guardar el plomo y editarlo después.17 También, entre otras, (aquí figurarán solo algunas), volvió a tener opiniones de Vaz Ferreira, aparecidas en el trabajo ya citado, de "El Ideal".- Ya se había publicado antes, un cuento de este libro, "Genealogía", de la revista de Alberto Lasplaces, "Cruz del Sur"; más tarde otros en El País, la "Historia de un cigarrillo" en la revista "Contrapunto" de Bs.As. y "La Piedra Filosofal" en "El Plata" el 5 de setiembre de 1954.-
1930.- LA CARA DE ANA.- Editada en Mercedes en oportunidad de una gira de conciertos.
1931.- La Envenenada.- En Florida, en condiciones similares al libro anterior.- Casi todos los cuentos de estos dos libros fueron publica­dos por "El Plata" de Montevideo.- El autor obtuvo la crítica alenta­dora de Antonio Soto (Boy) en el mismo diario, quien llamaba a Hernández "El artista de la acústica interior".- Mucho más tarde, en el año 1956, el primer cuento de LA ENVENENADA apareció en la revista "Comentario".- El año anterior había recibido un juicio de Jacobo Timerman, deBs.As, el 26 de diciembre de 1955.-
1932.- En este año comienza una jira por ciudades del Uruguay con Yamandú Rodríguez en la que este recitaba cuentos, poesías y trozos literarios compuestos expresamente para las obras que a continua­ción Hernández ejecutaba en el piano.- Esta jira culminó en Buenos Aires en el Teatro París el año 1933.18
1934.- Inicia largas jiras de conciertos acompañado por su amigo Venus González Olaza, quien hace de empresario y secretario.-Recorren todas las ciudades y casi todos los pueblos del país, dando ai mismo tiempo conciertos gratis o mediante pequeñas contribucio nes en escuelas de todos los departamentos.19 Con algunos intervalos de conciertos realizados en Montevideo, en la Casa Ott y en el SODRE, esas giras duran hasta 1936.19
1935.- El 31 de julio de ese año se le hace un homenaje en el Ateneo de Montevideo.- Leemos en las crónicas de aquellos días que "La Doctora Esther de Cáceres, el crítico Zum Felde y el pintor Torres García estudiaron la personalidad de Felisberto Hernández".21
1939.- Realiza un concierto en el Teatro del Pueblo de Buenos Aires con elogiosa crítica de "La Nación" y recorre ciudades de la Pampa.22
1942.- POR LOS TIEMPOS DE CLEMENTE COLLING.- Fue escrito en Treinta y Tres, en casa de su hermano Ismael, y lo publican en Montevideo los amigos que figuran en el prólogo.23 Es editado por la casa González Panizza.24 En esta época está en Montevideo Jules Supervielle.- Sus juicios, sus enseñanzas durante tres años, la presentación que hace en Amigos del Arte de Hernández y su influencia para que Francia otorgue una beca a Hernández, cambia la vida del escritor.25
Ese libro, además de un premio del Ministerio de Instrucción Pública, provoca innumerables juicios críticos.- De este libro como de los otros solo se citan algunos.- De Amelia Barreto Laureiro, en El Plata del 29 de diciembre de 1942.- De Buenos Aires escribe León Benarós, aparece en El Plata el 27 e julio de 1947 y otro de Carlos Mastronardi en el mismo diario el 16 de diciembre de 1943.- Amado Alonso en una carta del 16 de mayo de 1944 dice "La pintura de Colling en sus lecciones de armonía me parece magistral". Y Gómez de la Serna, por este libro le llamó "Gran sonatista de los recuerdos y las quintas". También escribe más tarde EduardoJ. Couture en Montevideo y César Tiempo y Eandy en Bs. As., etc.
A los 17 años de publicada esta obra y en oportunidad de haber solicitado Marcha una colaboración al novelista chileno González Vera, éste escribe sobre Colling apareciendo su carta en ese semanario el 29 de mayo de 1959.26 El primer juicio consagratorio sobre Hernández de Supervielle fue sobre este libro y se publicó en El País el 12 de enero de 1943.27
1943.- Ingresa como empleado de AGADU con un sueldo de cuarenta pesos.28
1943.- EL CABALLO PERDIDO. 1ra. edición de González Panizza Hnos.- También premiada por el Ministerio de Instrucción Pública y tambien provoca juicios críticos que tomaremos algunos de su gran número.- Estudio del Dr. Alfredo Cáceres, en El Plata del 8 de setiembre de 1944.- De Amelia Barreto Laureiro el 25 de febrero de 1944. Alfar Nº 84 de Aleandro Laureriro.- En El País, de Paulina Medeiros el 3 de junio de 1944.- En Buenos Aires, Correo Literario del 15 de febrero de 1944 por Juvenal Ortiz Saralegui, de Héctor René Lafleur publicado en Montevideo en la revista Proa.- En crítica por González Carbalho el 27 Feb. 1944.
En muchos casos se produjeron juicios impresos o en cartas sobre los dos libros juntos simultáneamente, Colling y Caballo, debido a que se enviaron juntos o con corto intervalo.- Gastón Figueira en varias oportunidades: en Proa de setiembre /4ª semana/ de 1944 sobre el Caballo; en La Mañana del 21 de octubre de 1945 sobre Colling y El Caballo, y tabmién sobre los dos en la Revista Iberoamericana en el Nº 38 de setiembre de 1954.- Y el 16 de Feb. /de 1948/ aparece en Bs. As., en Cabalgata el juicio de José Mora Guarnido.-
En el número 103, de Sur, aparecen “Las dos historias” (novela corta compuesta en 1931)29
1944.- Tierras de la Memoria. – Novela inconclusa.30 Se publican varios fragmentos: en El Plata el 23 de junio; en Papeles de Buenos Aires, número de agosto; y en Contrapunto, número de diciembre.
Manos equivocadas – (novela en cartas)31 en el número 100 de la Revista Nacional, con un acápite de Raúl Montero Bustamante.-
1945.- El Balcón.- El 9 de octubre Jules Supervielle presenta a F.H. en Amigos del Arte, analiza brevemente su literatura y cita otras opiniones: la de Vaz Ferreira, a quien ha consultado antes, la de Caillois, Victoria Ocampo y María Rosa Olivier (sic).- Seguidamente Hernández lee El Balcón y hace un relato improvisado a pedido de Supervielle. Las palabras de Supervielle son recogidas por El País del 10 de octubre.32
El Balcón aparece en La Nación del 16 de diciembre. Mollea, director de la página literaria, le envía una carta expresándole que le ha sido "muy grato ofrecer a los lectores un relato e esa calidad, tan denso de sentido y poesía". Y que, "Desde que recibí sus dos libros me sentí solidario de ese tipo de arte tan poco común."
1946.- En Cultura del Inst. Anglo-Urug. se publica en mayo, Nadie encendía las lámparas, cuento. En "Anales de Bs As, 6, VI, El Acomodador (cuento) y en Sur, Nº 143, Menos Julia, cuento.
En octubre va a Francia con una beca de aquel país.
1947.- H. es presentado en el Pen Club de Par's por Supervielle.- Se publica El Balcón en “La Licorne” (Le Figaro Littéraire 17-V-47.-
Nadie encendía las lámparas.-
Publicado en la Sud Americana en Bs.As..- Figura en el “Libro del mes” y en “La Cámara del Libro Argentina” entre los mejores de 1947- La Nación 15 de junio y La Prensa el 1o de junio, comentan.-1948,- Sorbonne, Amphiteâtre Richelieu, el "Comité Universitaire France-Amérique Latine invita a Jules Supervielle a hablar del Uruguay y el poeta presenta a Felisberto Hernández; éste contesta y un estudiante de la “Association del Etudiants Français pour les Relations avec l'Amérique Latine” lee el Balcón.33
Días más tarde se vuelve a leer por las radios de París y hace la presentación Susana Soca, citando la frase de Caillois “L'écrivain plus original de l'Amérique du Sud”.- “France”(***) 23 de abril-
Points (París) ¿Vo 2.- Se publica el Acomodador con el título de "Chez le autres".-
1948.-19-IX- La Razón, La Paz (Bolivia): “La Cuarta Dimensión de la Actual Narrativa Uruguaya”, Alberto Zum Felde. - El mismo artículo en la revista Asir, XI, Mercedes, y La Mañana, Montevideo 20/III/49.-
1949.- Recibe varias cartas de Mario Puccini: "Usted sabe hacer con­vertir en mito el recuerdo; usted es un poeta.-" Y le ofrece la traducción gratuita de las lámparas34 al italiano.-Escritura N° 4 Abril-Mayo, Mur, cuento.-
1949.- Cocodrilo, en Marcha el 30/XII.- Asir: IX- Fragmentos de Colling y El Caballo con un estudio de Bordolli.35
1950.- Las Hortensias.- Escritura N° 8. Crítica en Marcha 28-IV/-Miprimera maestra.- Cuento.- en La Voz de Israel 8/IX/.-
1952.- Lucrecia.- Lee el autor en Amigos del Arte este cuento en noviembre.
1955.- Aparece un manifiesto firmado por...36 A pesar de esas firmas no se consigue nada. Recién en 1958, debido al esfuerzo de una amiga, Esterlina Vignart se le emplea, extrapresupuesto en la Imprenta Nacional- En setiembre el poeta Roberto Ibáñez, en elSODRE, habla sobre F.H..- Y más tarde en la Facultad de Humanidades.-
1956.-En El País el 14 dejunio se publica un artículo deF.Ferrandiz Alborz: "La Obra de F.H."
1959.-En "La Nación" de Santiago de Chile, el 19 de julio, aparece el primer trabajo de Ricardo A.Latcham "Los relatos de F.H. Lo transcribe El País del 9 de agosto.-"Marcha" el 12 de junio, en "Leído, visto y oído" anuncia que bajo el título "Cuentos contemporáneos hispanoamericanos", Aquiles Nazoa firma una antología (Ediciones Duriball, La Paz, 1957) aparece "La mujer parecida a mí" cuento del libro "Nadie Encendía las Lámparas".
1960.-/Zum Felde/índice Crítico de la Literatura Hispanoamericana.- La Narrativa- En “Marcha”, el 10 Febrero, se transcribe un fragmento: “Hernández y Borges”. -
Este trabajo sobre la obra de Hernández es el más amplio y tal vez sea el más profundo, realizado hasta la fecha.-Se publica La casa Inundada (Editorial Alfa)1 y obtiene un premio del ministerio.-
[1 Colección: Letras de hoy, dirigida por Angel Rama, uno de los críticos más constantes y que más ha escrito sobre la obra de Hernández. -]
El 17 de octubre aparece en "El Día" una crítica de J.R. Cravea.-
El 20 de noviembre en "Acción" una nueva crítica de Latcham “Tres narradores uruguayos”.-
En el Almanaque el Banco de Seguros aparece “El Balcón” En “Marcha” el 10 de noviembre sale un comentario sobre la obra de Hernández entre "Los Premios Literarios de 1960 de Ángel Rama.-
La Casa Inundada.-
-Figura entre los/cuentos/mencionados en el concurso de Ancap.-
Se le rinde homenaje en Amigos del arte,1 [1 con motivo de sus 35 años de escritos] en que se lee un trabajo de Zum Felde y leen personalmente otros trabajos: José Pedro Díaz, Luden Mercier, Guido Castillo y Ángel Rama.37
1961.- La "Editorial Alfa" publica un libro de Ricardo Latcham “Carnet Crítico” en el que dedica un capítulo exclusivamente y partes de otros a la obra de Hernández.-
El 30 de Enero Mario Benedetti publica en La Mañana: F.H., o la Credibilidad de lo Fantástico.-
En otro “También la memoria hace su antología” del 18 de Febrero de 1961, recuerda en primer término “El Balcón”.-1962- En la publicación antológica italiana “Le piú belle nevelle di tutti i paesi 1962” aparece representando al Uruguay, La Casa Inundada.(El mismo cuento que figuró entre las menciones de Ancap.) Se recibe en Montevideo al año siguiente y lo comenta La Mañana el 15 de mayo de 1963-
En Agosto de 1962 aparece la antología del cuento contemporáneo de la Universidad de la República, por Sergio Visca. En esta oportunidad se publica El Cocodrilo.- Y en octubre, el mismo cuento aparece en una edición artística en Punta del Este, bajo la dirección literaria de Graciela Saralegui y la dirección gráfica de Glauco Capozzoli.-

1963.-ElPaís, “culminando la celebración del 45 aniversario, rinde homenaje a la cultura nacional” publicando a 5 escritores y 5 pintores comentados por Guido Castillo.-De F.H. se elige “El Acomodador”.-

1 Atahualpa es un barrio montevideano, en el que existían entonces casas señoriales rodeadas de amplios jardines, las “quintas” a las que el mismo F.H. alude al comienzo de “Por los tiempos de Clemente Colling”: “En aquellos lugares hay muchas quintas. En Suárez tuna de las calles cercanas] casi no había otra cosa. Ahora están fragmentadas. Los tiempos modernos, los mismos por los que anduve por otras partes, y mientras yo iba siendo, de otra manera, otra persona, rompieron aquellas quintas, mataron muchos árboles y construyeron muchas casas pequeñas, nuevas y ya sucias, mezquinas, negocios amontonados, que amontonaban pequeñas mercaderías en sus puertas. A una gran quinta señorial, un remate le ha dado un caprichoso mordisco, un pequeño tarascón cuadrado en uno de sus lados y le ha dejado dolorosamente incomprensible”. T.I,p.26. La evocación de algunos barrios montevideanos de la periferia -Atahualpa, Capurro, el Cerro- es un motivo que se repite en varios pasajes de la obra de F.H.; de ahí la frase de Ramón Gómez de la Serna, quien lo saludó como al “Gran sonatista de los recuerdos y las quintas”.

2 Evocaciones del Cerro se encuentran en “El corazón verde”, que integra “Nadie encendía las lámparas” y en el texto titulado “Mi primera maestra” CT.III,p.l51).

3 Sus estudios de piano comenzaron con Celina Moulié, la maestra de piano que se evoca en “El caballo perdido”. También allí, en las primeras páginas, se evoca el otro barrio al que aludimos, Capurro, y se recuerda la “idea de magnolias” que recogía por la calle y lo acompañaba aún cuando ya estaba en la sala esperando a su maestra.

4 José Pedro Bellan (1889-1930) es el escritor y dramaturgo que fué efectivamente maestro de F.H. en la escuela, y, desde entonces, también su primer maestro en un sentido más amplio, como lo fueron más tarde Carlos Vaz Ferreira y Jules Supervielle. Con Bellán mantuvo una amistad que duró hasta la muerte de este último; fué él quien le presentó a Carlos Vaz Ferreira.

5 Felisberto narra ese episodio en “Tierras de la memoria”: "Con esa misma institución de niños, -similar a los boy scouts de Inglaterra- había ido a Chile cruzando a pie la provincia de Mendoza y la cordillera de los Andes. Era la época en que estudiábamos historia y sabíamos cuándo sería el centenario de la batalla de Chacabuco ganada por San Martín. Para esa fecha habíamos sido invitados por todos los 'scouts' de América y se haría una gran concentración en los campos de Chacabuco. íbamos cuatro uruguayos: tres muchachos y el jefe, un hombre que luchó desesperadamente por conservar esa instiución y que la llamó Vanguardia de la Patria. Yo tenía catorce años y era la primera vez que me separaba tan lejos y por tanto tiempo de mi familia: la excursión duró poco más de un mes. Habíamos caminado cerca de quinientos quilómetros y habíamos subido a más de cuatro mil metros de altura.” (III, p.21)

6 Según Norah Giraldi de Dei Cas ese compañero que fue luego su primer editor era José Rodríguez Riet. Véase N.Giraldi de Dei Cas: “Felisberto Hernández: del creador al hombre", Montevideo, Banda Oriental, 1975, p.32.

7 En un fragmento que recogimos con el título de "En el cine" en el T.II de las "Obras Completas", Felisberto se refiere a ese trabajo suyo de la época del cine mudo, que consistía en acompañar, con la música del piano, la proyección de la película: "En una noche de otoño hacía calor húmedo y yo fui al cine. La linterna del acomodador alumbraba mis pasos y hacía brillar mis zapatos, que a cada instante estaban a punto de pisarlo. El se detenía bruscamente para ofrecerme asiento y le parecía raro que a mí me gustara sentarme tan adelante. Mientras tanto yo pensaba: 'él no sabe que yo tocaba el piano en los cines cuando era joven y me acostumbré a mirar la película al pie de la pantalla. -Como quien dice: tomar leche al pie de la vaca-'." T.II,p.205.

8 Además de Celina Moulié, la maestra de piano que evoca en "El caballo perdido", sus profesores de música fueron Raúl Dentone y los que cita más abajo en esta misma página: Clemente Colling, morosamente evocado en "Por los tiempos de Clemente Colling" y, a partir de 1925, como se verá, Guillermo Kolischer. La música condicionó buena parte de su vida; en su obra quedan huellas bastantes de sus giras como pianista itinerante por diferentes ciudades de Uruguay y de Argentina que colorean fuertemente algunos de sus relatos; véase, por ejemplo, "El cocodrilo". Sin embargo, su interés por la música no se limitaba a la ejecución; ya muy tempranamente compuso piezas para piano. En sus recuerdos del viaje a Chile como Vanguardia de la Patria, cuenta cómo tocó en Mendoza "un 'nocturno' que yo había compuesto en aquellos tiempos" (T.III,p.25). Y composiciones suyas posteriores fueron considerablemente estimadas (Véase el comenta­rio de Eugenio Petit Muñoz sobre sus obras Marcha fúnebre, Festín chino, y Borrachos, en su libro "El camino", Montevideo, La cruz del sur, 1932, pp.475-6).

9 Por otra parte él mismo estaba ya enseñando. Según consigna N.Giraldli de Dei Cas tuvo su Conservatorio Hernándezcuando vivía con su familia en la calle Minas, a partir de 1918. Y fue como maestro de piano que visitaba en Maldonado a María Isabel Guerra, que fue su primera mujer (Op.cit.p.37)

10 Elartículo de “El Ideal” se titula “A través derl temperamento de un gran múscio: Felisberto Hernández visto por él mismo y por Vaz Ferreira”. Se trata de un reportaje, firmado por A.C., en el que luego de algunas referencias generales, se reproducen las palabras de Felisberto Hernández:
“-¿Qué admiradores prefiere? –le preguntamos.
-Antes que nada peferiría que los que me conocen fuesen amigos o enemigos decididos. Me disgusta los que enseguida piensan enmostrar su obra de análisis haciendome el balance, auqnue se quedaran con lo que sobra a favor. He conocido algunos admiradores de muy poca cultura que me encantan aunque no les podría llamar ‘entendidos’ –como se les llama genealmente a los que profesan un arte determinado.
De éstos me encanta la espontaneidad con que reciben mi trasmisión y los tengo muy en cuenta.
He conocido a otros de uan gran cultura pero que no tienen especialidad en ser ‘entendidos’. Estos me enorgullecen y me encanta su libertad. De éstos diría que son más ‘entendidos’ de espíritu que de un arte determinado. Saben que el Arte es medio para plantear estados de espíritu y podrían establecer más jerarquía en los estados de espíritu que en lo que les sirvió de medio, o sea el arte determinado.
-...
-He conocido a otros admiradores (y a éstos los prefiero menos) que son los que les llamaría los ‘entendidos’. Estos, al contrario de los anteriores, ‘entienden’ más de un arte determinado que de su espíritu, y lo que entienden de espíritu es más de exquisitez que de intensidad; podrían establecer más herarquía en los medios que en la finalidad. estos generalmente son polarizados opor lo menos tienen el peligro de sentir el arte con las maneras y con las formas; y como tienen menos libertad están menos abiertos a percibir sensaciones nuevas y les molestaría que no se subordinaran a las formas o maneras con que ellos piensan.”
Además se transcriben algunos juicios de Vaz Ferreira: “Tal vez no habrá más de diez personas en el mundo a las cuales les resultará interesante, y me considero una de las diez...”
“Está lleno de locuras inteligentes por las cuales siento debilidad...”
Y a propósito de “Libro sin tapas”: “Esto es mejor que lo otro, pero está en razón inversa de comprensión”.
T aún: “Si fuera célebre se comentarían tres cosas en el mundo: la forma, el estilo y la hondura; pero como no es célebre no va a ir a ninguna parte”.

11 A partir de esta línea, el texto, quehabía empezado como un escueto relato, continúa ordenando simplemente una cronología.

12 El “Almanaque del Banco de Seguros” es una publicación anual de ese Banco que contiene, además del almanaque, materiales de muy diverso tipo, incluidos algunso textos literarios.

13 Acaso es el mismo concierto que evocó en uno de los cuentos de “Nadie encendía las lámapras”, el que se titula, “Mi primer concierto”.

14 Puede leerse también, en este mismo volumen, el que titulamos “Mi primer concierto en Montevideo” que, como explicamos en otro lugar, formó parte, inicialmente, de un proyecto de novela. En este texto alude expresamente, aunque sin nombrarlo, a José Pedro Bellán: “En uno de los palcos bajos estaba aquel artista que había signiicado tanto para mí. Yo lo había conocido cuando él era maestro de escuela. Hacía unos instantes había estado en el escenario como un crítico; después me había dado ánimos y parecía que todo debía ocurrir como algo previsto; pero yo me guardaba para mí la idea de que aquello sería un desastre;...” (T.II, p.203)

15 En nota 8 nos referimso a la estima que sus composiciones merecían entonces de parte de aficionados exigentes. El libro a que aludimos de E. Petit Muñoz, publicado en 1932, recoge el clima cultural de esa época.

16 El artículo mencionado apareció el 21 de febrero de 1929 en el N° 51, año III, del periódico “Tinta China”. Curiosamente aparece alterado el nombre del homenajeado. En el título se lee: “Filiberto Hernández. Una fiesta en su honor”. El artículo reseña el homenaje y menciona a algunos asistentes:
“Allá en la proa del ‘Neptuno Bar’ se verificó la fiesta de los artistas en honor de Felisberto Hernández, músico superior en este ambiente de organito.
Se obsequió a Hernández con un rico álbum que ornamentaron la Señora Berta Riestra y Manuel de Castro. Hubo lectura de epitafios para Casal, Hernández, Mercedes Pinto, Fayol, Esther de Cáceres, Welker, etc.
Ombú cura dirigió elegantemente la orquesta de los epitafios. El Neptuno Bar estaba más alemán que nunca."
El artículo recoge también algunos de los epitafios.
A este homenaje y al álbum que entonces se le ofreció alude Norah Giraldi Je Dei Cas en su libro (“Felisberto Hernández: del creador al hombre”, Montevideo 1975, p. 54 y s.), donde recoge algunas de las frases que sus amigos estamparon en el álbum y los nombres de varios de los asistentes, señalando que entre las firmas se destacan las de José Pedro Bellán, J. Ortiz Saralegui, Juan Carlos Welker Giselda Zani, Esther de Cáceres, Jesualdo, Alfredo Cáceres, Manuel de Castro, Mercedes Pinto, Leandro Castellanos Balparda, Américo Agorio, Frangella, etc.

17 Eso explica el pequeñísimo formato de esos primeros “libros sin tapas”: el primero, “Fulano de Tal”, de 8 x 11 ctms., y los tres siguientes -"Libro sin tapas", "La cara de Ana" y "La envenenada"- de 12.8 x 17.5. El ancho de la caja de esos libros era el mismo de las columnas de los periódicos de provincia donde se habían publicado previamente sus textos.

18 Felisberto escribió algunas páginas sobre un episodio ocurrido durante esa "Gira con Yamandú Rodríguez" que publicamos con ese título en el tomo III de las "Obras Completas" (pp. 139-141). Yamandú Rodríguez (1891 -1957), poeta, dramaturgo y narrador, se destacó sobre todo en el cuento. Su obra no presenta ninguna afinidad con la de Hernández, y él mismo no estimaba tampoco la obra literaria de su compañero pianista.

19 En su "Libro sin tapas", F.H. dedicó a Venus Gozález Olaza unas páginas que se inician con un retrato de su amigo. El texto se titula "La barba metafísca"; en él se lee: "Había una cosa que llamaba la atención de lejos: era (no sigue en el original. FFH).

20 Se refiere a conciertos ofrecidos en el Auditorio del Servicio Oficial de Difusión Radio Eléctrica, habitualmende designado por la sigla SODRE.

21 El Ateneo de Montevideo, institución cultural de vasta tradición, fué durante aquella década un centro particularmente activo. A propósito de la mención de la poetisa Esther de Cáceres, del escritor Alberto Zum Felde, el más destacado de los críticos literarios y del pintor Joaquín Torres García, uno de los más valiosos del país, debe recordarse las referencias que F.H. hizo en diferentes oportunidades a otras personas cuyas opiniones sobre su obra le significaron un apoyo muy importante. En ese sentido son particu­larmente significativas las palabras que pronunció en el homenaje que se le tributó en 1960. Véase esa fecha y la nota correspondiente.

22 Es el concierto en el que ejecuta "Petruchka", de Stravinski. La vida de F.H. durante esa gira por la Pampa, que fuera cálidamente evocada en la "Carta en mano propia" que Julio Cortázar escribiera a modo de presentación para el volumen de "Novelas y cuentos" de F.H. publicado en la Biblioteca Ayacucho (Caracas, 1985), está documentado en parte de la corresponden­cia con Lorenzo Destoc que recogió N.Giraldi de Dei Cas en su obra (op.cit.pp. 111-116).

23 No es un prólogo; es una constancia que figura en la p.6 -en la primera hoja después de la portadilla-, en la que se lee:
"Editan la presente novela de Felisberto Hernández un grupo de sus amigos en reconocimiento por la labor que este alto espíritu ha realizado en nuestro país con su obra fecunda y de calidad como compositor, concertista y escritor." Y a continuación, en una columna, los nombres de los amigos mencionados: Carmelo de Arzadum, Carlos Benvenuto, Alfredo Cáceres, Spencer Díaz, Luis E. Gil Salguero, Sadí Mesa, José Paladino, Julio Paladino, Yamandú Rodríguez, Clemente Ruggia, Ignacio Soria Gowland, Nicolás Tedesca, Joaquín Torres García."

24 El libro no tiene pie de imprenta, pero en la contratapa se lee:"González Panizza Hnos./Editores/Juan M.Blanes 1138.Montevideo"

25 Esas relaciones de F.H. con Supervielle fueron ciertamente decisivas en más de un sentido, tal como se muestra en uno de los trabajos que aparecen en este volumen.
Sobre este punto presentamos una ponencia al Coloquio Franco-uruguayo realizado en París en diciembre de 1987 con el título de "Un tema de literatura comparada: la influencia de Jules Supervielle sobre Felisberto Hernández".

26 No se trataba precisamente de una carta, y quien esto escribe, que es quien motivó esa publicación, puede recordar las circunstancias. En una reunión en casa del escritor Ricardo Latcham, en Santiago de Chile, conocí a J.S. Gozález Vera; se mencionó en la conversación a Felisberto Hernández, y González Vera me contó cómo había recibido, hacía ya tiempo, ese libro, y como habían sido sus relaciones con él. También me dijo que había escrito algo sobre ello. Lo que me contó tenía un aire intensamente felisbertiano. Al poco tiempo, con motivo de hallarme más vinculado a "Marcha", recordé la conversación y pedí a González Vera que me enviara aquellas páginas, con autorización de publicarlas, y eso fue lo que se publicó y lo que transcribo aquí.
"Por los tiempos de Clemente Colling
No recuerdo dónde estuve con el poeta Pedro Prado. Era un sitio cualquie­ra, quizás si una pobre habitación. Había en la pared un pintura pequeña, magullada, de esas que los pintores llaman manchas. Mirándola, Prado dijo: "una expresión de arte se defiende sola. Nadie quiere destruirla y se preserva por mucho tiempo". Nunca olvidé ese juicio.
Tengo la costumbre de leer obedeciendo a mi curiosidad. En un mes si estoy inclinado a los españoles, no leería por nada a un francés. De interesar­me otro día la metafísica busco cuanto libro tenga sobre esto y no intercalo nada distinto. Sin embargo compro libros cuando sé que son buenos. Además recibo algunos del extranjero. No los leo hasta que les llega su hora.
En 1942 me llegó un librito del Uruguay de un desconocido. Lo puse entre los sudamericanos. Durante años, buscando otros, veía su título:
Por los tiempos de Clemente Colling pero no intenté hojearlo. No obstante, como uno necesita clasificarlo todo, con o sin razón, decidí que Colling era un patricio de la independencia uruguaya. Como seguía viéndole, se me ocurrió luego que sería un militar, tal vez hacendado, algo gaucho, con influencia en la historia nacional, en el pasado siglo. Por carecer de fundamento para aseverarlo a firme, solía también pregúntame: ¿Quién será Clemente Colling? En 1949, porque ya no tenía espacio le eché el ojo al librito con la mira de enviarlo a provincia donde no hay libro que no sirva. Como en otras casiones fui hojeándolo en el autobús. Las primeras páginas eran evocación de calles de Montevideo. No me decían nada. Llegué, saltando hojas a la descripción de tres solteronas longevas. Desde ahí leí sin saltearme ninguna palabra. Entré a mi oficina. En la tarde sentí curiosidad por saber qué seguía. Empezó a surgir la figura de un ciego, profesor de piano, que había estado en París. No lo pude dejar. Viajando de mi casa a la oficina y aún un poco antes de dormirme, cuando iba llegando al final, seguí leyéndolo y, fracasado en mi intento de relegarlo discretamente, coloqué el volumen en su antiguo sitio. Ya sabía quién era Clemente Colling.
Su autor empieza en un estilo propio de los españoles casticistas. Luego, al hablar del ciego, se suelta, se hace más espontáneo y lo va pintando junto con otros hechos de su propia vida. Cada vez que se refiere al ciego, da un detalle nuevo, lo presenta por otro aspecto, siempre inesperado. Podría decirse que son variaciones sobre el ciego. A ratos parece el autor un primo hermano de Proust. Su análisis es muy agudo y minucioso, sin perjuicio de abandonarlo constantemente y de volver siempre a él para agregar algo.
Cuando iba en las últimas páginas, pregunté por su autor a Enrique Espinoza, el escritor mejor informado sobre autores. Me dijo que era un músico uruguayo. Agregó que también era autor de otra novela. 21 de octubre de 1949.

27 Ese juicio lo formuló Supervielle en una carta que F.H. reprodujo también en una de las páginas finales del tomo en el que apareció "El caballo perdido". Allí se menciona la obra anterior del autor, y se transcribe el texto de Supervielle con la indicación que copiamos aquí.
" Carta al autor, sobre esta obra, del poeta JULES SUPERVIELLE.
Qué placer he tenido en leer a Ud, en llegar a conocer a un escritor realmente nuevo que alcanza la belleza y aún la grandeza a fuerza de 'humildad ante el asunto'.
Ud. alcanza la originalidad sin buscarla en lo más mínimo por una inclina-  ción natural hacia la profundidad. Ud. tiene el sentido innato de lo que será clásico un día. Sus imágenes son siempre significativas y respondiendo a una necesidad están prontas a grabarse en el espíritu.
Su narración contiene páginas dignas de figurar en rigurosas antologías -las hay absolutamente admirables- y lo felicito de todo corazón por habernos dado ese libro.
Gracias también a sus amigos que han tenido el honor de editar esas páginas.
Vuestro
Julio Supervielle

28 AGADU es la sigla de la "Asociación general de autores del Uruguay", que administra los derechos de autor de escritores y músicos. El trabajo de F.H. consistía en escuchar las diferentes emisiones radiales, para verificar que efectivamente transmitían las piezas musicales que declaraban.

29 No es una "novela corta", es el último cuento de "Nadie encendía las lámparas", de una extensión de ocho páginas en el tomo II de la ed. de "Obras Completas" en tres tomos.

30 La publicamos postumamente por primera vez en 1965 en uno de los tomos de la primera edición de "Obras completas" de la ed. Arca (Montevideo, 1965) donde la acompañamos con un estudio crítico: "F.H.:una con­ciencia que se rehusa a la existencia".

31 Como en el caso de "Las dos historias", no se trata de una novela sino de un cuento: pp. 162 a 176 del tomo I.

32 En "El País" de esa fecha solo consta el anuncio de que esa tarde Felisberto Hernández hará una lectura en Amigos del Arte y que será presentado por Jules Supervielle.

33 Copiamos aquí los textos que en esa ocasión leyeron J.Supervielle y F.Hernández, y que figuran en el Tomo III de nuestra ed. de sus "Obras completas" (pp.219-221):
Presentación de Jules Supervielle
"Mesdames et Messieurs
La plupart d'entre vous connaissent la tres généreuse nouveauté de l'art de F.H. Il n'a certes pas besoin d'être présenté. Je prétends encore moins l'avoir découvert. Bien avant moi, mon cher et illustre ami Carlos Vaz Ferreira, s'était intéressé a ses oeuvres et en avait vu la profonde originalité. Parmi les autres admirateurs et amis de l'auteur de "Por los tiempos de Clemente Colling" on ne saurait oublier ceux qui éditérent cet ouvrage en signe de fervente adhésion à son oeuvre.
Je ne suis pas éloigné de penser que je suis arrivé en bon dernier parmi les "découvreurs" de F.H. J'ai eu au moins la joie de faire connaître á mes amis argentins ses contes que furent tres remarqués par Victoria Ocampo et María Rosa Oliver. L'un de ces récits parut a la revue "Sur" que comme vous savez est tres fermée. Et notre tres avisé et tres exigeant Roger Caillois avait déjà reçu pour "Lettres Françaises" le conte qu'H. vous lira tout a l'heure quand il fut rappelé en France et dut renoncer pour l'intant à faire paraître sa revue à Buenos Aires.
J'ai l'impression tres ancrée qu'H. sera bientôt aussi apprécié en France qu'au Río de la Plata. Son prochain recueil, "El comedor oscuro" d'où est tiré "El balcón" est d'un grand conteur poétique -et il y en a de fort peu de par le monde-. J'entends par conteur poétique l'écrivain chez qui la poésie loin de morceler et de retarder le récit par des trouvailles ajouttées, l'alimente naturellement et le fait vivre,
Chez H. le poete est en effet aussi doué que le conteur. Ces deux arts en iui se fondent dans les profondeurs. Et comme il sait humaniser un domaine extrêmement imprévu et singulier!
Mais vous allez en juger vous-mémes sans tarder. H. faira suivre la lecture de "El balcón" du récit improvisé d'un voyage en Uruguay.
Du narrateur oral, je ne vous dirai rien sinon que j'ai beaucoup insisté pour qu'H. se fit connaître aussi sous ce jour devant vous. Et c'est à vous Mesdames et Messieurs, de nous laisser entendre tout a l'heure si vous avez partagé tout mon plaisir et mon admiration.
Jules Supervielle"
Palabras de F.Hernández en la Sorbonne
"Je ne peux parvenir à la pleine conscience de cet évènement, être presenté en Sorbonne par Jules Supervielle. Qand il parle de mes contes je crois qu'il y a dans tout cela une grande confusion et que l'on découvrira un jour une erreur inattendue. En tant que grand poète, il a inventé un personnage, en
prenan mon nom et quelques faits. Et si je suppose que je pourrais étre ce per-sonnage, je nesais pourqoi mais j'ai peur. Je me souvientde l'amour que Jules Supervielle a pour les animaux; j'imagine que je suis un lapin, que le poete me prend par les oreilles, me montre au public et fait avec moi quelquestours merveilleux. Je ne comprend pas tres bien ce qui se passe mais j'en suis tres heureux.
Au poete et aux jeunes organisateurs de cette manifestation toute ma recon na issance."

34 En "las lámparas" debe entenderse el título de su libro de cuentos: "Nadie encendía las lámparas".

35 Alude a Domingo Bordoli, profesor de literatura, crítico y escritor (firmaba sus trabajos de creación Luis Castelli), que era codirector de la revista "Asir". En ella solo se publicó de Hernández "El vestido blanco", breve texto de "Libro sin tapas" según comenta Pablo Roca en su artículo "(Más)caras de Felisberto Hernández: biografías ocultas" en "Revista de la Biblioteca Nacional", N° 25, 1987, Montevideo, p. 94.

36 Como otros pasajes de esta "autobiografía", ésta es solo una anotación a completar. En el prefacio que apareció en la segunda edición de "El caballo perdido" se puede leer el "manifiesto" -que según indica Pablo Roca (loe. cit.) fue redactado por Reina Reyes-, y la lista de los firmantes:
"Felisberto Hernández ha realizado a través de su literatura, una obra de auténtico valor para la cultura de nuestro país. Sus libros, que han suscitado juicios críticos por la "generosa originalidad" de su creación, han llegado a los medios más importantes del extranjero. Estos juicios, así como las traducciones que se han hecho de diversas obras de nuestro escritor y su publcacióne en las más calificadas
revistas literarias, han significado un singular aporte para el conocimiento de nuestra cultura en centros de Europa y América, a los que pocas veces llega lo nuestro.
Recordamos que fué presentado en la Sorbona y en el Pen Club de París por Julio Supervielle. Todo esto nos mueve a pedir a lasa autoridades de nuestro gobierno, que se le ofrezca a Felisberto Hernández un sitio de labor digno y modesto para que sea continuo el proceso de su creación.
Firman: Carlos Sábat Ercasty, Alberto Zum Felde, Clemente Estable, Carlos Vaz Ferreira, Roberto Ibáñez, Emilio Oribe, Carlos María Princivalle y Rafael Ruano Fournier".

37 En esa oportunidad F.H. leyó una página que recogimos también en el Tomo III de nuestra ed. de "Obras Completas":
"Viene ocurriendo cosas extrañas en el mundo: ahora esta demostración. Eso me atraviesa de lado a lado y me revuelve sentimienos. Algunos de ellos son de felicidad infantil y parecen como regalos inesperados de la suerte, que no se fija si uno tiene cola de paja.
La actitud de los demás produce una dicha inmensa que se conoció alguna vez pero que estaba olvidada; entonces se anda como en esos nuevos vehículos americanos que se deslizan en el aire a pocos centímetros del piso y que uno no sabe manejar.
Otros sentimientos son de terror, y también han sido experimentados: que un buen día descubran la cola de jaja y los ojos de los demás esquiven los nuestros: eso es mortal.
Perdonen si recuerdo otra ocasión en que me elogiaron: el que lo hacía era un hombre eminente en un lugar muy importante. Yo le contesté mostrando el terror de que un día se descubriera que en todo aquello había un gran error; pero al mismo tiempo, y casi sabiendo que él amaba tanto a los animales, tenía el placer de que me mostrara al público como a un conejo tomado por las orejas.
Después, el angustioso deseo de que la actitud afectiva para mis cuentos y para mí, fuera firme, me trajo la idea del tiempo: si Vaz Ferreira y Supervielle seguían pensando bien de mí, durante mucho tiempo, era posible lograr más firmeza; y además, si tardaban en cambiar de opinión, el hecho de haberlos engañado todo ese tiempo, quería decir que por algo sería. Sin embargo temía que si me entregaba a cree, provocaba el cambio de opinión.
Más tarde Zum Felde me trajo una posibilidad más: expuso tantos aspectos en la crítica de mis cuentos, que si se obligaba a los demás a tratar esos mismos aspectos había más posibilidades de encontrar un saldo favorable para mí.
Y lo que me hizo dar un paso más, en la esperanza de estabilidad, fue mi empleo público. Ahí aprendí lo que es el tiempo, la antigüedad sagrada en un puesto de oficina contra todos los otros méritos.
Ahora, volviendo a estos tiempos me encuentro a un escritor que, como si tal cosa, imprime libros a otros escritores. Es un Angel.
No escribí más porque no sabía que pasaría ahora."

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