Felisberto - Escritor y músico Uruguayo (Montevideo 1902 – 1964) - Sitio Oficial

El nombre

Felisberto Hernández, tinta, por Guillermo Fernández, 1995.

“A pesar de haberme prometido buscar mi yo a la mañana siguiente lo empecé a perseguir esa misma noche. Y no sólo dentro de mi cuerpo sino dentro del sótano de donde vivo.”

(Diario del sinvergüenza. Montevideo, Arca, 1974, p. 137)

Liceo Número 59 – Felisberto Hernández

María Orticochea 4236

Tel. 304 42 38

entradaAnte la imposibilidad de estar presente, he pedido a la Profesora Mariana Magallanes que lea este texto escrito por mí. Deseo aclarar esto, porque su contenido expresa únicamente mi visión del Liceo y sus circunstancias. Saludo a alumnos, padres, personal docente y no docente, y a las autoridades presentes aunque, por supuesto, ignoro quiénes son.
El 9 de marzo de 2001 tomé posesión del cargo de Director. El local contaba sólo con entrada de luz de obra, faltaban cien bancos y no estaban hechos los horarios de clase, ya que no había hasta ese día nadie que supervisara esos detalles, y los escasos funcionarios designados habían estado ocupados en las inscripciones y en la confección de los grupos. Autorizados por el Consejo, debimos empezar las clases el 19 de marzo.
Del equipo fundador del Liceo N° 59 sólo permanecemos Mariana Acosta, Elena Acuña, Cecilia Burghi, Andrea Calabria, Irene Correa, Claudia Genta, Julia Umpiérrez y yo.
En aquel lejano año 2001 dimos clase al lado de los obreros que estaban construyendo gran parte del local. En octubre, a pesar de haber solicitado por escrito que se hiciera una entrega formal del local y sus llaves, el encargado de entregar el edificio fue el capataz de la obra. No teníamos busto de Artigas, ni Escudo Nacional, y la empresa constructora había colocado un letrero que decía “Liceo Na 59 – Prado”. Ni siquiera el número de puerta coincidía con el que figura en la guía telefónica. Por supuesto que “Prado” no era el nombre del centro, ya que en toda la República no existía un solo Liceo con nombre de barrio.
edificioHay muchas anécdotas que refrendan la frase de Artigas mencionada por el Profesor Gabriel Quirici en el reciente Acto de Jura de Bandera: “Nada podemos esperar que no sea de nosotros mismos”. Cito sólo una, que nos recordó a la Inspectora Bruno y a mí, la señora Nancy Daghero, actual Vice-Presidenta de A. P. A. L. En 2002, ella, junto con otros miembros de esa Asociación y varios vecinos sin hijos en el Liceo, ayudaron a descargar y entrar, a las 11 de la noche, los bancos enviados para los cuatro nuevos salones, ante la postura de los funcionarios que los trajeron en camión, pero se negaron a entrarlos al Liceo. Simplemente, un padre que paseaba al perro, advirtió la llegada de los bancos y las tratativas entabladas, llamó por teléfono a unos cuantos padres y vecinos, y en poco tiempo armaron un pasamanos de bancos.
En ese mismo año 2002, la Comisión de Nominaciones del Consejo de Secundaria propuso para el Liceo N° 59 el nombre de Felisberto Hernández. Como no ejerzo censura sobre las palabras de los oradores en los actos, desconozco a qué aspectos de la obra, la vida y la personalidad de Felisberto se refirieron quienes hablaron antes. De todos modos, presumo que alguno o algunos hicieron referencia a lo azarosa que fue su vida, tanto en lo personal como en lo artístico, víctima de algunos prejuicios estéticos y, en algunos casos, de intolerancias políticas. Ya he dicho al nieto del artista que las obras literarias de Felisberto no son precisamente las que más aprecio, pero defiendo el derecho de algún centro docente (el que sea) a llevar el nombre de un músico uruguayo, destacado escritor cuyas obras figuran en los programas oficiales de Literatura.
Y si la propuesta hubiera sido otra, también la habría secundado, ya que lo peor que hay para cualquier colectivo docente es la anomia. Los individuos aislados, en pro del individualismo, tenemos nombre antes de nacer. En cambio es una tarea ciclópea dar nombre a un colectivo humano.

exp1   De ese modo, fuimos “Prado”, ya que el letrero lo decía hasta el día de ayer, como comprobaron todas las personas que ingresaron al local, alumnos, padres y funcionarios de distintas jerarquías. Eso, cuando no éramos “Ibito” por estar detrás del IBO. También éramos “ívito” con uve, porque, dentro de la anomia existente, no se conoce el significado de la sigla del Liceo 36. Y algunas veces llamaba algún funcionario de otra dependencia preguntando si éramos el “Ibito”.
El nombre de Felisberto fue aprobado por la colectividad educativa del Liceo 59. El Expediente tuvo suerte variada, acorde con la vida del homenajeado. Finalmente, aprobado por el Consejo de Secundaria y por el CO. DI. CEN., ingresó al Poder Legislativo. El Senado de la República aprobó el nombre el 12 de noviembre de 2008. Desde noviembre está demorado en la Comisión de Cultura de Diputados. Por ello, la ceremonia de hoy es sólo un acto académico de homenaje a Felisberto Hernández y no una ceremonia de nominación.
El 12 de junio de este año me notifiqué de mi cese decretado para el 9 de julio. Agradezco a los padres de A. P. A. L., a los delegados estudiantiles, al cuerpo docente y al Presidente de la Fundación “Felisberto Hernández” quienes, reunidos el día siguiente a mi notificación, resolvieron llevar a cabo este acto académico antes del cese de quien fue hasta hoy el único Director efectivo que tuvo el centro.
exp2Pretendíamos inaugurar el Liceo, en el entendido de que algo que está funcionando desde hace más de ocho años, puede ser inaugurado por sus actores institucionales, sobre todo en el marco de la nueva Ley de Educación que da preponderancia a la autogestión y al cogobierno. Se nos hizo ver que no es así. De modo que esto de hoy no es una inauguración, sino una fundamentación. Es decir, una fundamentación de la necesidad de inaugurar.
La mala suerte continuó persiguiendo a Felisberto, ya que la Fundación solicitó $ 14.000 al Ministerio de Educación y Cultura el día 27 de abril, para comprar el material necesario para que la Escuela Nacional de Bellas Artes pudiera hacer una reproducción del busto original del artista, sin cobrar la confección. Desafortunadamente, el Ministerio no cuenta con los rubros necesarios. La gentileza del señor Walter Diconca Hernández, nieto de Felisberto, nos permite contar con el préstamo del busto original.
La Directora de Coro ya tenía programada una salida al Interior con otro Liceo; por ello no está presente nuestro Coro. En su lugar iba a actuar el del IBO, pero no fue posible.
exp3El último traspié es exclusivamente mío. El Profesor Besuzzo está actuando como mi Abogado por un reclamo laboral que no viene al caso especificar. El día de hoy, a la hora 13 y 30 estamos citados por el Dr. Pablo Eguren, Juez Letrado de Primera Instancia en lo Contencioso Administrativo. Ese es el motivo por el que este acto que no es ni nominación ni inauguración, y que cuenta con un busto ajeno, y sin Coro propio ni ajeno, también carece de la presencia del Director saliente.
Director que conserva el sentido del humor que muchos que no lo poseen tildan de pesimismo y que yo llamo “humorismo pragmático militante”. Y pragmático es aconsejar a ustedes, muy querida comunidad educativa del Liceo N° 59, redoblar esfuerzos en pro de la inauguración y de la nominación de este centro.     

    Muchas gracias por su presencia y por su apoyo de todos estos años. Que disfruten de las actividades de esta jornada.