Felisberto - Escritor y músico Uruguayo (Montevideo 1902 – 1964) - Sitio Oficial

Música

Partitura de la composición Primavera de FH. 1922.

Partitura de la composición Primavera de FH. 1922.

Felisberto Hernández durante un concierto, 1932.

Felisberto Hernández durante un concierto, 1932.

Concierto de Felisberto Hernández. “Ateneo” de Salto. 14 de Agosto de 1936.

Concierto de Felisberto Hernández. "Ateneo" de Salto. 14 de Agosto de 1936.

Felisberto Hernández. Dibujo de A. Ferreira Goró, 1937.

Felisberto Hernández. Dibujo de A. Ferreira Goró, 1937.

Programa de los conciertos de FH: San Carlos, 1ero de marzo de 1934.

Programa de los conciertos de FH: San Carlos, 1ero de marzo de 1934.

Felisberto Hernández: Música para piano

 “En realidad no se sabe si es un pianista o un escritor que desvió durante años su vocación de narrador canalizándola en la de concertista”. Arturo Sergio Visca, escritor uruguayo y ex -director de la Biblioteca Nacional.

   Durante muchos años los testimonios familiares afirmaban que Negros, la partitura más exitosa de Felisberto y verdadero caballito de batalla para afrontar “públicos especiales”, había sido estrenada en 1927 en el llamado Teatro Albéniz de la ciudad de Montevideo. Hoy, a más de 80 años de aquel mítico recital –donde Felisberto interpretó Granados, Falla y Albéniz- el estudio comparativo de los programas de concierto de la época  -comenzando por el propio programa del recital del Teatro Albéniz donde no figura Negros– nos hace dudar de las unánime-categóricas afirmaciones familiares más arriba mencionadas.
Probablemente el propio Felisberto se ocupó de que esto fuera así, basta recordar -entre varios ejemplos fomentados por él- la división de opiniones  respecto a su lugar de nacimiento: el barrio Atahualpa por un lado y Punta Yeguas por el otro.
Recién a partir de 1935 es que Negros comienza a figurar en los programas de concierto en concomitancia con los tres movimientos dePetrouchka de Stravinsky en su versión de piano, que Felisberto incorpora a su repertorio en esa misma época –convirtiéndose también en caballito de batalla- y en sintonía alquímica con los dibujos en tinta y acuarela con que mi abuela Amalia Nieto ilustrara su intenso intercambio espistolar1.
Inspirada en el ritmo de los tamboriles y “en la absurda melancolía de los hombres de color” (sic)2Negros constituye una condensación del lenguaje musical stravinskyano, con reminiscencias bartokyanas. Felisberto llamaba a los acordes  que sustentan la obra, “acordes aplastados” -notable imagen plástica- y nos recuerdan a la secuencia con que comienza la Danza Rusa de Petrouchka: ¡he aquí también “acordes aplastados”!
Negros formaba parte de un tríptico: Bordoneos3 y Festín Chino eran sus pares. La primera constituía un auténtico disonante tango de vanguardia –a pesar de que Felisberto destestaba el tango- y la segunda posiblemente siguiera la línea temática de Crepúsculo (c.1924) y de la Manchuriana para la ejercitación de los modos chinos en las clases de armonía con Clemente Colling4. Lamentablemente estas obras del tríptico se han perdido. (También otras que figuran en los programas de la época como La Montonera5 , el Vals capricho y el Nocturnomencionado en Por los tiempos de Clemente Colling, han seguido la misma suerte). (Por simpatía o vibración de los armónicos, probablemente el día en que se descubra la urna donde descansan sus restos aparezcan las partituras perdidas. Y viceversa)6.
La partitura de Negros comienza con la indicación molto rítmico,sin indicación de tempo, en compás de cuatro cuartos (compasillo).Verdadera “kodak” de la emulación del tamboril con toque de manos y palos en diacronía con la actitud física y anímica de los negros. La segunda parte un poco più lento bien se ajusta a la descripción de los hombres de color, nos retrotrae también al lamento y al canto de los negros en las plantaciones de algodón del sur de Estados Unidos, al spiritual y al blues.
Felisberto llegó a dar más de ochenta recitales en una año –cifra ya de por sí importante pero que resulta aún más si tenemos en cuenta las características del Uruguay de aquellos años- tocando en un sinfín de pueblos. ¡Hasta llegó a estrenar Petrouchka y Negros en Vergara, departamento de Treinta y Tres, dónde no había ni agua ni luz!
Recordemos que Felisberto había comenzado sus estudios de piano con Celina Moulié, una francesa que era amiga de su madre7. Pocos años después ya tocaba en salas de clubes y sociedades de fomento. En 1917 a los quince años Felisberto comienza a trabajar como pianista del cine mudo. Con unas pocas partituras sirviéndole de base y recreando los estados de ánimo que se desarrollaban en la pantalla, Felisberto acompañaba desde su piano las locuras de Buster Keaton, las seducciones de Valentino, los pecados de Theda Bara, etc.
En 1920 se produce un encuentro significativo: conoce a quien será su maestro, Clemente Colling8. En este período aparecen sus primeras composiciones –que bien podrían haber sido utilizadas como acompañamiento del cine mudo- de carácter íntimo y como ejercitación de componer e improvisar “al estilo de”, “a la manera de”9Canción de cuna (1920) y Un poco a lo Mozart (1921). En el invierno de 1923 Felisberto estrena Primavera  –compuesta en 1922, dedicada a su primera esposa María Isabel Guerra y única partitura de Felisberto impresa- con evocaciones al rasguido de la guitarra y con un curioso final: una primavera que termina en modo menor (!). A propósito de esta obra dijo el diario El País de 1923: “el tema dominante es sencillo, transparente, pero en su paulatino desarrollo se metamorfosea para darnos una alta sensación de belleza y poesía”.
Hacia 1924 probablemente aparece Crépusculo –posible antecesor de Festín Chino como hemos señalado- y al año siguiente sus Tres preludios: Mimosismos, Canción repreciosa  y el Niño dormido10. Verdaderas miniaturas de carácter íntimo en las que  podemos apreciar la influencia francesa de Colling  -a lo Erik Satie y reminiscencias debussyanas-  pero el toque personal e interesantísimo de Felisberto está presente. La Marcha fúnebre (1927), dedicada a A.Rubinstein, plantea una secuencia de acordes con notas extrañas (ya esbozados enCrepúsculo) precursores de los futuros “acordes aplastados”. La obra si bien mantiene la tendencia francesa por momentos nos remite a Busoni  –y su aureola germánica11– y por momentos inclusive a Chopin. (Esto no debe sorprendernos porque el propio Clemente Colling se declaraba un ferviente admirador de Wagner).
Pero lo cierto es que el salto cualitativo se nos presenta con Negros. Es de suponer que las obras ya mencionadas que integraban el tríptico estuviesen a ese nivel musical. Afortunadamente se conservan manuscritos inconclusos – pre-originales de Negros en su mayoría, estoy casi convencido de ello-  que muestran  -al igual que en una sala de edición y montaje, herencia del cine mudo- el proceso, desarrollo, dirección e inserción de los “acordes aplastados”. Podemos apreciar, como parte de ese proceso, como Felisberto se metía en “callejones sin salida” y como finalmente esas ideas eran desechadas12. Preámbulo y ejercitación sonoras del salto al escritor13.

   Miniaturas sobre pentagrama que llevan impregnadas las fuertes cargas de otras miniaturas. Elefantitos de porcelana para enroscar el billetito junto a sus Zapatillas compañeras. Al amparo de la lámpara verde, cónica. Sombras y figuras chinescas encerradas en cuadros y en aparadores. Junto a otros vidrios habitantes. El acomodador apoyó su luz en ellos. Llenó tazas y copas. En miniatura.  También lo hizo el pianista. De la pantalla del biógrafo al Microcosmos. Degradée de gaviotas trepando en paredes turquesa. Jarrones esmaltados con flores crepé. Rojas y Azules, tal vez. El comedor oscuro. Buda en la repisa. Nouveau y Déco. El ambiente transitado. Lo Kitsch. Lo vivido, también. Pero siempre “a lo Felisberto”. Aún  –y una vez más-  en su música. Los músicos no siempre engendran músicos.
Como una vez dijo C. Cortínez: “¡Éste Felisberto!”.

Sergio Elena

La Bolsa, febrero del 2009

Referencias 

1 Veáse el texto Acordes Aplastados

2 Fragmento extraído de carta fechada en Fray Bentos, mayo de 1936.

3 También conocida como Borrachos. Felisberto jugaba con los dos nombres.

4 Véase Por los Tiempos de Clemente Colling

5 Obra basada en motivos folklóricos en tres partes: La carretaEl bailecito y La payada. Los programas de época vienen acompañados de la siguiente acotación: La Montonera,  tres escenas gauchescas interrumpidas por una Montonera.

6 Para mayor información léase  el texto Felisberto Hernández: del músico al escritor.

7 Véase el Caballo perdido.

8 Para mayor información acerca del Felisberto músico y su entorno, véase el texto Felisberto Hernández: del músico al escritor.

9 Véase duelo entre C. Colling y C.Saint-Säens en Por los tiempos de Clemente Colling.

10 En la partitura –al igual que en Un poco a lo Mozart  se lee Felisberto y María Isabel.

11 Se conserva un manuscrito de Felisberto de apenas cuatro compases en esta línea de inspiración.

12 Los fragmentos también han sido editados en el mismo cd.

13 Estos y otros elementos serán tratados en un próximo ensayo.

El Trío Gandhara interpreta Negros de Felisberto Hernández, con arreglo para tres guitarras, de Ernesto Tardugno.

De izq. a der.: Ernesto Tardugno, Ramiro Agriel y Osvaldo Leite.

Acordes aplastados